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¡Hola a todos y a todas!

Somos estudiantes de 4º de Pedagogía, y hemos creado este blog para ver cómo la utilización del cine como instrumento de formación en valores dentro y fuera de las aulas, estimula la capacidad crítica del alumno, al tiempo que refuerza su conocimiento cultural.

“La alfabetización es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento” (Paulo Freire, pedagogo).

martes, 28 de diciembre de 2010

El cine en la educación.



"Nada es verdad, nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira". Ramón de Campoamor

El cine, manifestación artística, comunicativa y cultural, expresión sin categoría específica, puede ser show, espectáculo y entretenimiento, artimaña publicitaria, impresión de realidad, antecedente histórico de la humanidad, reflejo claro de las  perversiones, deseos, tradiciones y costumbres sociales, por ello el cine es dinámico en varios sentidos, capaz de adaptarse al tiempo y de incorporar los avances tecnológicos para contar historias de ficción, y encantar con narraciones reales que superan a la misma ficción.

El cine puede transitar de lo cotidiano a lo fantástico en instantes, para lograrlo se vale de elementos   artísticos como la fotografía, la composición visual, música, actuación y los géneros literarios, que le permiten expresar mensajes claros y ocultar metáforas que se diversifican con el imaginario del espectador. Por eso es también una expresión abierta a interpretaciones, su lenguaje sugiere y nunca impone; es capaz de afectar la moral, las costumbres y los intereses políticos de individuos y naciones, al grado de sufrir censura.

El cine en la educación, es re-presentación simbólica de la realidad, no dicta contenidos, no evidencia su propósito, pero seduce, provoca, conmueve, no es educativo hasta que el espectador facilita sus propias situaciones de aprendizaje, volviéndolo responsable de su actuar. No es memorístico, pero si reflexivo, el cine con-mueve al espectador pero no lo forma, ni educa por sí solo. Si se carece de motivación y de claridad educativa el valor del cine en la educación es frustrado. El cine en la educación no reprime, no prohíbe y tampoco oculta. No expresa verdad, solo propone realidades y ficciones.

El crítico de cine (experimentado o simulador) busca deficiencias, repeticiones y semejanzas entre lo que ya conoce, intenta clasificar el cine en bueno y malo,   se justifica en sus criterios, nunca en los del arte, la literatura o la ciencia, exige lo que quizás no pueda dar o hacer, exige y nunca propone, exagera las fallas y se concentra en los detalles que conoce, crea un juicio a partir de sus gustos. Mientras tanto, el docente, se   vale de sus conocimientos, habilidades y  talento para convertir las ausencias en posibilidades didácticas. Se apoya de su disciplina, y busca en las ciencias auxiliares a la educación encontrar utilidad pedagógica. El cine en la educación es oportunidad para diversificar la práctica, para re-dirigir los propósitos, para seducir a quién pretende formarse, para aprender de película.

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